Por Penélope Thalía Larriva García.
Hoy en día el mundo parece envuelto en un ambiente que respira, en lugar de aire, información. Por todos lados nos llegan muchas palabras y palabras, y puntos de vista totalmente encontrados, entonces ya no sabemos discriminar.
Una actividad tan fácil como escoger un cereal, unas galletas, cualquier alimento en una tienda se ha vuelto un ritual -del que difícilmente nos salimos-, en el que por la variedad de marcas, sabores y colores de empaques, no sabemos elegir.
Si ésto tan sencillo que se vive en un día de compras, lo que pasa con un estudiante de cualquier carrera, con un investigador, se ha vuelto una tarea demandante, y las nuevas tecnologías su pieza clave, sobre todo el Internet, donde cualquiera puede exponer sus opiniones y visiones. Sí, la Web nos ha dado herramientas de interacción, pero para alguien que busca información, es alarmante buscar una palabra y encontrar miles y miles de páginas en el mundo cibernético.
Es ahí cuando inconscientemente empiezas a utilizar las herramientas de selección, de una lectura rápida para cambiar una pagina rápidamente o quedarte y entonces dar una buena leída. Lamentablemente es preocupante lo que muestra el articulo “hojaxhoja” de Elizabeth Flores Rodríguez, en donde muestra su propia experiencia con un curso de lectura rápida, pero los que van aprender, no es para que en su vida diaria lean – para eso ya esta la pagina del rincón del vago- si no para facilitar su trabajo.
Aquí hay dos vertientes sí, facilitaran el trabajo de cualquier medico que necesita actualizarse, de los comunicólogos para saber un poco de todo, pero y dónde queda la gran magia de una lectura en silencio, donde todos tus sentidos se conjuntan para adentrarte a esta historia, el ritual que se vive con cada hojeada, con cada olor que emana de las hojas, y que se sustituirá con un simple saber de que se trata y no entender más allá de las palabras. Es lo que sucede con los cursos, con la humanidad que parece cansada de leer, y leer, y quiere todo digerido, ¿pero así es la vida?
Sabemos que las transformaciones humanas cambian al ser de manera sustancial, primero un hombre que sabía escuchar, porque todo se transmitía oralmente, luego uno que empezó a escribir y ahora uno que trata de digerir todo en muy poco tiempo.
Entonces el comunicólogo no solo tendrá que combinar la tecnología y las nuevas necesidad que surjan sino que deberá acercar al publico a nuevos conocimientos, pero que no estén envueltos en esta maraña de información, debemos de trabajar más, dando una síntesis, creando nuevas formas que faciliten no solo una evolución tecnológica, sino una evolución del ser en su entendimiento con el mundo que vive, tan caótico.
No ser uno más en la burbuja “de todo sin saber nada”, seremos los que acerquemos a la tecnología pero enseñando hacer un buen uso de ella, utilizar esta herramienta como la Web. 2.0, como los multimedias, como las páginas de Internet, los diseños, la publicidad, para poder navegar sin perder el timón, pero sobre todo sin perder nuestro sapiens-sapiens.
Y guiar, enseñar, crear para que no se cumpla lo que dice Carl Sagan "Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre."
http://www.hojaporhoja.com.mx/articulo3.php?identificador=6725&numero=131&reportaje=1