Por José Andrés Díaz.
Hay veces en la vida en que el ser humano quisiera saber todos los conocimientos del universo. Los errores que la vida nos ha regalado, hacen recordar que eso es imposible.
Y por más que lea cientos de libros, desarrolle sociedades y contemple millones de imágenes, la humanidad nunca podrá ser perfecta.
Y no es necesario que lo sea, no serviría de nada, dado que no se podrían crear nuevas formas de obtener más conocimiento, ya que todo estaría establecido.
Con fortuna, el escenario futuro de la perfección es lejano y poco probable. Por lo tanto el presente es el que verdaderamente interesa.
En nuestros días, la información corre de un lado a otro sin parar. El internet a revolucionado el flujo de datos, noticias, contenidos, productos y campañas publicitarias, al grado de convertir a la red de redes, en parte esencial de nuestra vida cotidiana. Y sin ninguna duda, un multimedia tiene mucho que ver en ese aspecto.
Pero antes de entrar en materia vayamos por partes.
¿Qué es un multimedia?:
Es Cualquier sistema que utiliza múltiples medios de comunicación al mismo tiempo, para presentar información. Generalmente combinan textos, imágenes, sonidos, videos y animaciones.[1]
Un multimedia concentra todos los elementos que estaban separados en el comienzo del desarrollo de las tecnologías y les permitió asociarse entre sí, pero sobre todo conformar un solo concepto.
Concentrados en un mismo punto, el texto, la imagen, el sonido, el video y cualquier tipo de animación, pueden conformar diversos tipos de multimedia, desde aquellos que se hacen sólo por diversión u otros para generar ganancias económicas.
Es importante comprender ese segundo aspecto. Dado que puede ser una fuente futura de ingresos para los jóvenes que estudian ciencias de la comunicación, con tecnologías computacionales.
Si uno genera un buen multimedia, es decir, tiene interactividad con el usuario, buenas interfaces, una correcta generación de hipervínculos, un diseño atractivo, (utilizando cualquier programa) y sobre todo muchísima creatividad y originalidad, conformaran un producto de verdadera y gran calidad.
Quien hace un multimedia por principio de cuentas debe delimitar el contenido del mismo. Segundo, saber hacia que tipo de personas está dirigido. Tercero, conocer cuales son las necesidades de ese sector de la sociedad (Específicamente en el campo hacia el cual, su producto está destinado, para no caer en copias de otros multimedia ya elaborados con anterioridad) y por último saber en qué lugares puede venderlo.
Tampoco debe perder la fe, si su primer multimedia no funciona, o no le va tan bien como el o ella quisiera, se debe recordar que de los errores es de donde más se aprende.
Y si a Elizabeth Flores le dolían los globos oculares de tanto leer, hasta lograr una lectura rápida pero efectiva, al estudiante de comunicación le debe doler, sudar, e incluso sangrar la creatividad hasta lograr su propósito.
Se debe tomar al multimedia como un argumento para la vida, es decir una competencia laboral más, para que cuando el comunicólogo llegue a solicitar una plaza de trabajo, a cualquier empresa, no se vea sorprendido y asustado por los conocimientos que se le piden, sino al contrario, que se sienta emocionado y tranquilo por saber quien es, y lo que aprendió, pero sobre todo, que tan lejos puede llegar.
[1] http://www.alegsa.com.ar/Dic/multimedia.php
martes, 29 de abril de 2008
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